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Programas de Eficiencia Energética como proceso de mejora continua

Un error de muchas pymes es que se toman la eficiencia energética como algo puntual, cuando debe ser un proceso de mejora continua, señala Asier Sopelana, profesor de gestión medioambiental de la EOI, de ahí la necesidad que la compañía nombre a un responsable de implementar y monitorizar la implantación de las medidas de gestión eficientes, además de implicar tanto a los dirigentes -para lo que la estrategia más eficaz suele ser apelar al ahorro de costes- como a los empleados, a los que se suele convencer apelando a su responsabilidad social con el medio ambiente.

Por ello es importante que todos adquieran buenas rutinas de trabajo, que van desde el apagado de las luces y ordenadores hasta un uso adecuado de la maquinaria que tiene mayor potencia. Además, habrá que tener en cuenta el consumo de energía cuando se adquieran nuevos aparatos o al evaluar el diseño de unas oficinas.

Las firmas que quieran mejorar su eficiencia energética pueden acudir a un amplio abanico de ayudas públicas -convocadas sobre todo a nivel autonómico- que les ofrecen asesoramiento para identificar las áreas de mayor consumo y diseñar posibles mejoras. En algunos casos, también proporcionan financiación para reemplazar maquinaria o realizar los cambios. Estas son algunas de las medidas más habituales para las compañías:

  • Instalación de contadores y uso de los equipos. Para ello, la compañía puede adquirir contadores digitales o contratar los servicios de una agencia especializada en estas mediciones. Con esta información, la organización podrá ver qué máquinas son las que más consumen y que, por tanto, conviene cambiar cuanto antes, vigilando siempre que las nuevas adquisiciones sean más eficientes. También se pueden establecer medidas de funcionamiento -como un encendido progresivo de las que más consumen- para evitar que en ningún momento se sobrepase la potencia máxima contratada y haya que pagar una penalización en la factura. Además, se podrá contratar una tarifa más ajustada al consumo real.
  • Iluminación. Muchas empresas infravaloran el efecto que tienen medidas tan sencillas como apagar todas las luces que no sean indispensables en el momento, dividir la iluminación por sectores, pintar las paredes con colores claros o verificar que el edificio tenga suficientes ventanas, claraboyas y puntos de entrada de luz natural. Pero el ahorro más importante se obtiene cuando se sustituye la iluminación tradicional por bombillas LED.
  • Sistemas de calefacción y refrigeración. Las medidas de coste cero más habituales son ajustar la temperatura de las habitaciones y limpiar periódicamente la caldera y el aire acondicionado. Los expertos también aconsejan cambiar a calderas de condensación -que generan un 40% de ahorro respecto a las tradicionales- y sustituir los sistemas de aire caliente por los de calor radiante. En los sistemas de refrigeración conviene ajustar la temperatura de evaporación al grado más elevado posible, y la de condensación al más bajo. Además, las empresas que tengan grandes instalaciones y necesiten mucha maquinaria deben estudiar la posibilidad de utilizar sistemas de calor y electricidad combinados que les permitan reducir el consumo.

Una primera medida debe ser conocer el consumo, tanto conjunto como de los principales equipos, principal motivo para ahorrar costes en un margen de un 7 a un 20% en la factura eléctrica; pero también otro motivo para que las empresas impulsen iniciativas de eficiencia energética es que la compañía se pueda presentar como una marca respetuosa con el medio ambiente, algo que cada vez es más valorado por los consumidores tanto españoles como extranjeros.

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